Los volcanes son orificios o fisuras por donde pueden escapar rocas
fundidas, llamada magma, y gases como vapor de agua, dióxido de carbono,
nitrógeno, metano y azufre, entre otros, desde el interior de la
Tierra.
Se forman, principalmente, en los bordes de las placas continentales
(zonas de falla), donde es más fácil que el magma encuentre una salida a
la superficie cuando se produce una erupción. La cadena más importante
de volcanes es la que rodea al océano Pacífico y es el conocido
“Cinturón de Fuego”.
Un volcán consta de varias partes:
– Cono volcánico: se forma por la acumulación de material magmático,
expulsado a través de la chimenea desde el interior de la Tierra.
– Cráter: es la parte superior y visible del volcán y por la cual emerge el material magmático, convertido en lava.
– Chimenea: es el conducto desde donde asciende el magma en su trayecto hacia el exterior.
– Cámara magmática: se encuentra a grandes profundidades al interior
de la Tierra y es donde se acumula el magma antes de salir a la
superficie.
Tipos de volcanes
Los volcanes pueden tener diferentes formas y tamaños. Los más comunes son:
– Volcanes de escudo: poseen pendientes poco empinadas y su base es
muy amplia. Se forman en zonas donde la lava expulsada desde el interior
es muy fluida.
– Conos de cenizas: están en lugares donde las erupciones de gases y magma son muy violentas.
– Cuellos volcánicos: volcanes extintos que se han ido erosionando de
tal forma que solo ha quedado la chimenea petrificada por donde alguna
vez salió el magma. Algunos de estos volcanes se encuentran en el
desierto de Arizona en EE.UU.
– Estratovolcanes: volcanes con pendientes empinadas que alternan erupciones explosivas y erupciones suaves.
– Domos volcánicos: los bordes de los domos son muy abruptos y, a
menudo, se hallan en zonas donde el terreno es poco parejo. Además, la
masa de lava es muy densa, por lo que no desciende por los costados del
volcán y se acumula en el cráter.
– Calderas volcánicas: son volcanes que nacen luego de explosiones,
derrumbes o agentes erosivos, y pueden ser de forma circular o de
herradura. En el primer caso se forman cuando el volcán explota o
colapsa en la parte central o cuando sus paredes se derrumban en forma
simétrica. En el segundo caso, la destrucción solo provoca el colapso de
un lado del volcán, formando una abertura que, vista desde el aire,
tiene la forma de una herradura, por eso su nombre.
– Volcanes mar: se forman debido al contacto del magma con depósitos
que contienen grandes cantidades de agua, los cuales se mezclan y crean
erupciones que salen a altas temperaturas y con gases tóxicos.
Erupción volcánica
Es un conjunto de procesos a través de los cuales los materiales
sólidos, líquidos y gaseosos al interior de la Tierra son forzados a
salir a la superficie a través de fisuras o grietas lo suficientemente
profundas (a veces de hasta 100 y 200 km) de la corteza terrestre. Se
produce a causa de un aumento de temperatura en las capas inferiores de
la litosfera, que provoca el derretimiento del magma. Este último se
acumula en cámaras magmáticas y al aumentar su presión tiende a salir
hacia la superficie. Si bien este incremento en la temperatura puede
deberse a fenómenos locales, las principales zonas de actividad
volcánica en la corteza terrestre son:
– Zonas de subducción: el roce de las placas
tectónicas produce un aumento de temperatura que derrite material de la
litosfera, produciendo cámaras magmáticas. Este tipo de zona se da en la
cordillera de los Andes y en islas cercanas a Japón.
– Zonas de abducción: el calor del magma que intenta
subir a la superficie como consecuencia de las corrientes de
convección, calienta el material del fondo marino, emergiendo a veces
volcanes en la zona de las cordilleras dorsales (marinas o terrestres).
Ejemplo de esto son la isla de Pascua (océano Pacífico) e Islandia
(océano Atlántico).
– Manchas de calor o hotspot: son zonas en las que
el material, proveniente de capas muy profundas de la corteza, asciende
con gran rapidez. En ocasiones, esto provoca que se perfore la litosfera
y el material magmático salga a la superficie.
A causa del desplazamiento de las placas litosféricas sobre estos
puntos, se originan volcanes. Un conocido hotspot en el oceáno Pacífico
es el que pertenece la isla de Hawai.
Magma y lava
Muchas veces se confunden estos dos términos, porque están estrechamente relacionados; en la práctica son distintos.
El magma es una masa de roca fundida que se acumula en las cámaras
magmáticas, en las profundidades de la Tierra. En algunas ocasiones, el
magma se abre paso hasta debajo de la corteza, donde empieza a
enfriarse, formando rocas sólidas, llamadas ígneas. Sin embargo, los
puntos débiles en la corteza dejan subir el magma hacia la superficie
por la chimenea de un volcán. Cuando éste asciende, los gases que lleva
disueltos se separan del magma y provocan un enorme aumento de la
presión justo antes de la erupción, incrementando la explosión al salir.
Lava es el nombre que se da al magma cuando sale a la superficie
desde la chimenea de un volcán durante una erupción. Es de color rojo y
su densidad depende de la temperatura y composición que traiga el magma.
Tipos de erupciones
La temperatura con que sale el magma desde el interior de un volcán
determina la cantidad de gases que acompañan a la lava, su fluidez y
densidad.
Se distinguen cuatro tipos de erupciones volcánicas:
– Hawaiano: es un volcán cuya punta del cráter es redonda. Surge por
erupciones pasivas. Al salir de la chimenea del volcán, la lava se
desliza con facilidad por la laderas, alcanzado grandes extensiones.
Estos volcanes son típicos de las islas del océano Pacífico.
– Estromboliano: posee una lava fluida, pero con mayor densidad que
la hawaiana; los gases ascienden hacia la superficie formando burbujas,
que explotan en forma regular. Al descender, la lava no alcanza gran
extensión.
– Vulcaniano: tiene forma cónica, generada por erupciones que arrojan
grandes nubes de cenizas. El magma que se expulsa por la chimenea es
muy viscoso, no fluye con facilidad y se solidifica con rapidez.
– Peleano: el magma que sube por la chimenea es extremadamente denso y
demora en salir. Por eso, algunas veces el material se solidifica
durante el ascenso y tapa el cráter. Si llega a la superficie, la enorme
presión de los gases provoca erupciones extremadamente violentas, por
lo que termina explotando todo el aparato volcánico.
Sus efectos
Lamentablemente la mayoría de las erupciones volcánicas deja graves
daños. Algunos de los efectos que producen las actividades volcánicas
son:
– Los pueblos y las ciudades cercanos a los volcanes pueden quedar
sepultados por la lava y rocas, debido a la velocidad que alcanzan al
descender.
– La flora y fauna mueren producto de la composición química de las cenizas.
– Las cenizas también pueden dañar grandes infraestructuras, como son los puentes y las carreteras.
– Los gases volcánicos pueden envenenar las fuentes naturales y
artificiales de agua con grave riesgo para la salud humana, agricultura y
ganadería. También las rocas y la lava pueden tapar los cauces de los
ríos y canales artificiales, causando inundaciones en algunos sectores y
sequías en otros.
– Los volcanes submarinos, cerca de las costas, pueden provocar un tsunami.
Volcanes bajo el mar
Son fisuras de la Tierra que se encuentran bajo el fondo marino (a más de 2.000 metros), en las que pueden ocurrir erupciones.
La gran mayoría está en áreas donde hay movimiento de placas tectónicas.
La presencia de agua altera considerablemente las características de
una erupción volcánica, porque el suelo oceánico es muy delgado y puede
ser perforado por el magma que está abajo, sobre todo en las líneas de
fractura de los márgenes de las placas tectónicas.
La temperatura del agua marina también provoca que el magma se
solidifique mucho más rápido que en una erupción terrestre. La lava de
estos volcanes es diferente a la terrestre, ya que al juntarse con el
agua, se forma una pasta sólida.
El flujo que avanza en esta pasta forma lo que se conoce como lava almohadillada.
Asimismo, la presión submarina supera en casi 250 veces las
condiciones normales y provoca que el volcán se asome a la superficie,
formando una isla.
Volcanes reactivos
Tristan da Cunha es una isla del Atlántico Sur, cuyo volcán del mismo
nombre se creía extinguido, pero en 1961 entró sorpresivamente en
erupción. Los 270 habitantes de la isla se salvaron, porque escaparon en
embarcaciones hacia zonas vecinas.
Otro volcán que se pensaba que estaba extinguido era el Helgafell,
ubicado en la isla de Heimaey, en Islandia. Sin embargo, en 1973, entró
en erupción, dejando a muchos isleños sin casa, ya que la lava llegó
hasta el puerto pesquero.
Elementos de las zonas volcánicas
Una zona volcánica, además de provocar erupciones y corrientes de lava, posee otros elementos naturales. Estos son:
– Fumarolas: ubicadas cerca de volcanes que han
estado recientemente activos, son conductos o grietas que emiten gases
como vapor de agua generado por el calentamiento de los acuíferos al
contacto con el magma.
– Fuentes termales: son manantiales de agua caliente
que están cerca de los volcanes. Estas aguas proceden de capas
subterráneas de la Tierra que se encuentran a mayor temperatura, las
cuales son ricas en diferentes componentes minerales.
– Géiser: es una fuente que expulsa agua caliente y
vapor desde el interior de la Tierra. Esto ocurre, porque el agua
subterránea se calienta por el contacto con roca volcánica caliente. El
vapor que produce empuja hacia la superficie al agua. La duración de la
erupción es distinta para cada géiser, puede ser de segundos o de horas.
La altura de la columna o chorro de agua también varía entre 1 y 100 m,
y la cantidad expulsada puede ser desde unos pocos litros hasta cientos
de miles.
– Travertínicas o geiseritas: son rocas que se
forman a lo largo de miles de años a partir de los minerales disueltos
en el agua caliente. Cuando estas se enfrían y se solidifican, las sales
se depositan en forma de material sólido.
– Pozos de barro: algunas veces, el agua caliente y
los gases de los géiseres burbujean a través de una masa de barro. Estas
tienen mal olor, ya que desprenden gases sulfurosos, pero poseen
propiedades curativas.